El mejor colchón infantil

Elegir el colchón para la cuna o la cama de nuestro hijo es una decisión muy importante. No podemos caer en el error de pensar que pesan poco y, por ello, centrarnos sólo en el diseño de la cama y olvidar lo necesario que es que los niños descansen durante sus horas de sueño. Sin embargo, también es cierto que, con la gran oferta que hay, a veces resulta difícil elegir el mejor colchón para el bebé o los niños.

Los expertos recomiendan no aceptar colchones de segunda mano. Aunque los muebles y objetos prestados pueden ser útiles para ahorrar en algunas ocasiones, en cuanto a los colchones lo barato puede salir caro: ya están usados y, probablemente, desgastados, lo que hará que tus hijos no descansen igual. Además, normalmente tampoco se han limpiado para evitar ácaros que provoquen alergias. Así, lo mejor para su salud es comprarle uno nuevo.

Por supuesto, los niños no pesan lo mismo a lo largo de su vida, y esto es algo a tener muy en cuenta: el colchón del bebé no debe ser igual al del niño, y éste debe ir variando conforme te vayas dando cuenta que el niño crece y tiene importantes cambios  de peso, pues la firmeza del colchón que necesitará también será distinta.

Colchones pasa ñiños

Una vez que pases al niño a la cama, las características del colchón ideal son diferentes y adaptadas a cada periodo de edad: es recomendable cambiar el colchón cada cinco años ya que el cuerpo de los pequeños va creciendo y necesitan dormir en un lugar adaptado a sus necesidades. Por ello, lo mejor es comenzar con colchones de firmeza 1 y, conforme el niño crece, pasar al de firmeza 2 y al de firmeza 3.

Esta firmeza es muy importante, al igual que lo es la comodidad: ambos factores harán que el niño pueda dormir cómodamente, lo que repercutirá de manera positiva en su crecimiento y desarrollo. El colchón debe dejar que el niño se mueva libremente, y debería estar fabricado con material que no genere ni frío ni calor y que tenga tratamiento antiácaros. Además, también los hay ya específicos para niños alérgicos, lo que puede ser una muy buena opción si es el caso de tu hijo.

Lo mejor es que los colchones que uses para tus hijos sean firmes, de tal forma que mantengan su espalda recta y que garantice que duermen cómodamente. Los expertos recomiendan optar por colchones de muelles que en su acolchado incorporen viscoelástica, o directamente por colchones viscoelásticos. Ahora bien, sobre estos últimos ten cuidado: no son recomendables los que tienen más de ocho centímetros de espesor de viscoelástico en la capa superficial (lo ideal es entre cinco y ocho centímetros).

La viscoelástica hace que los colchones sean muy adaptables y ofrecen un descanso muy reparador tanto para grandes como para pequeños gracias a que no ejercen presión sobre el cuerpo. En este sentido, debes evitar los colchones que sean muy mullidos y de firmeza bajapara los niños (como los de látex), pues tienen demasiada envolvencia y, según los expertos, entorpecen el crecimiento del niño.

Colchones para bebés

Los pediatras recomiendan que los colchones de las cunas para los bebés sean resistentes y duros para evitar que se hundan en ellos y que también sean transpirables y con un grado de adaptabilidad medio para reducir riesgos en tu bebé: ten en cuenta que aún se está adaptando a la vida y que necesita un lugar confortable para descansar. Igualmente, controla bien las medidas del colchón: que se adapte a la cuna para evitar huecos por los que los bebés puedan quedar enganchados.

Los colchones para los bebés pueden ser de muelles, látex o viscoelástica, que hacen que los bebés no tengan puntos de presión en ninguna parte del cuerpo. Lo más importante es que no sean muy blandos (podría provocar problemas en su columna vertebral) y que los materiales sean hipoalergénicos para así no provocarles alergias.

Por último, recuerda compra una funda para el colchón: así se la podrás quitar y lavar más en profundidad cuando se manche o, simplemente, cada corto tiempo para mantener mejor la higiene. No olvides que los bebés no deben tener almohadas para evitar riesgo de asfixia: se la puedes poner a partir de los dos años, pero debe ser plana.

Lo mejor es que los colchones que uses para tus hijos sean firmes, de tal forma que mantengan su espalda recta y que garantice que duermen cómodamente.

La firmeza del colchón

Hemos hablado mucho sobre la firmeza del colchón, su importancia y que para niños no es aconsejable comprar colchones demasiado mullidos pero, ¿por qué? La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) tiene la respuesta: “un buen colchón debe respetar la curvatura natural de la columna vertebral, boca arriba y alineada mientras duermes de lado”, indican estos expertos.

Un buen colchón debe repartir el peso del cuerpo de una manera adecuada. De este modo, un colchón muy rígido no permitirá que la espalda se adapte a la superficie del colchón, mientras que en los blandos la curvatura de la columna se verá afectada ya que el cuerpo tiende a hundirse. La consecuencia de esto es que la sensación de calor aumenta y que ni la espalda ni la columna están bien sujetas al dormir (boca arriba o de lado).

Consejos antes de comprar el colchón

Siempre debes probar el colchón antes de comprarlo. Aunque es cierto que en el caso de los bebés es más complicado y hay que arriesgarse más, conforme el niño crezca lo mejor es que te lo lleves a la tienda y sea él mismo el que índice cuán cómodo está. No basta con sentarse y palparlo: deja que se tumbe en la cama de la tienda y que pruebe diversas posturas para comprobar a cuál se adaptar mejor.

Una vez tumbado el pequeño, pasa tu mano entre la zona lumbar y el colchón: si hay demasiado espacio entre uno y otro es posible que el colchón sea demasiado rígido para su cuerpo, mientras que si la mano no pasa significa que el colchón es demasiado blando: el cuerpo se hunde en exceso.

fuente :www.hacerfamilia.com 

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